viernes, 11 de noviembre de 2011

Hábitos de clase. Adquisición

Cuando hablamos de adquisición, nos estamos refiriendo a que debe darse una situación de aprendizaje y toda situación de aprendizaje requiere un proceso durante el cual progresivamente se van incorporando conocimientos, actitudes y hábitos, es decir, maneras de hacer constantes debido básicamente a la repetición de las mismas conductas. En este sentido nos referimos a la rutina diaria como las actividades que el niño realiza diariamente a la satisfacción de sus necesidades más primarias. Tienen gran importancia, ya que se repiten regularmente facilitando así la adquisición de hábitos.

En la escuela existen unas normas comunes para todos: horarios, actividades, etc. Sin embargo no todos los niños y niñas asimilan y actúan de la misma manera, ya que cada uno es diferente a los demás y sobre todo porque, paralelamente a la acción escolar, está la familiar, de la cual han adquirido, previamente a la escolarización, una serie de hábitos, costumbres, normas de comportamiento, valores, etc., propios del sistema familiar en que viven. No obstante, en la etapa de Educación Infantil, escuela y familia inciden en una serie de actividades que aunque se realizan en contextos diferentes son comunes: alimentación, higiene, autonomía y socialización, etc.

La actuación conjunta entre familia y escuela puede favorecer mucho la adquisición de una serie de hábitos en los niños y niñas, básicos para su autonomía y desarrollo posterior. Para ello es importante que los padres y madres conozcan qué objetivos educativos tiene previstos este nivel educativo para la adquisición de esos hábitos básicos, así como para los y las educadores/as también es importante conocer en qué medida un niño o una niña de su clase está habituado, por ejemplo respecto a la alimentación, a comer de todo, si come solo, si ayuda a recoger la mesa, etc., dentro del ámbito familiar, ya que puede ser que en la escuela realice estas tareas y en casa, debido a que los límites son más flexibles, no las haga. El intercambio de información entre padres y profesor-tutor se revela como fundamental.

Los hábito de clase hay que trabajarlos a diario y es conveniente que estén puestos en la pared o en el corcho de manera que los alumnos puedan observarlos con facilidad. Aquí dejo algunas imágenes para que os sirvan de referencia. Cada maestra debe elegir los hábitos más importantes en primer lugar, e ir añadiendo los demás poco a poco, a medida que los alumnos van consiguiendo los anteriores, o desde el principio exponerlos todos y trabajarlos un poquito en los diferentes momentos (ésta última opción es la que a mí me gusta más).




 


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